Haga tangible la innovación en 3 pasos

Innovación tangible en 3 pasos

El miedo a lo desconocido es algo inherente a la condición humana. Todo aquello que es incierto, que no es tangible, nos produce una sensación de rechazo que a veces cuesta superar. Lo mismo pasa con la innovación.

Aunque cada vez son más las compañías que asumen la innovación como una prioridad estratégica, la falta de un norte claro y de resultados concretos hacen que sea percibida con desconfianza por el personal. Para muchos, es un tema que roza lo esotérico.

Por lo tanto, no es de extrañar que las preguntas más frecuentes que recibimos los consultores al llegar a una empresa sean:

  • ¿Es posible medir la innovación?
  • ¿Cuáles son las métricas que me permiten mostrar que los esfuerzos de innovación de mi empresa están dando resultados?
  • ¿Cómo puedo comparar mis resultados con otras empresas de América Latina?

En Innovare trabajamos bajo la filosofía de que “lo que no se mide, no se puede mejorar”. Siguiendo esta premisa, a continuación le brindamos algunos consejos prácticos para hacer tangible la innovación en su empresa.

1. Defina una meta en ventas y/o utilidades

Muchas veces la alta gerencia no cree en la innovación porque no tiene forma de verla reflejada en el estado de resultados. Por eso recomendamos que toda empresa se fije una meta económica de cuánto dinero desea que le produzca la innovación para los próximos 3 a 5 años.

Por ejemplo, una compañía de alimentos podría fijarse la meta de generar US$10 millones en este periodo, una cifra que realmente logra emocionar a la gerencia.

La meta debe definirse pensando en qué porcentaje de las ventas va a venir de la innovación. Típicamente, en las empresas de América Latina con las que hemos trabajado, el porcentaje oscila entre el 1% y el 3%, y hay un rango especial para líderes regionales que va del 10% al 15%. Esto le puede dar un parámetro de cómo definir su meta para los próximos años.

2. Mida cuánto invierte en innovación

Dice el viejo dicho que “sin cacao no se puede hacer chocolate”. Igual sucede con la innovación. Si se desea alcanzar la meta es necesario invertir en proyectos concretos, pero, ¿cuánto exactamente?

La mayoría de las empresas no mide con precisión cuánto invierte en innovación, pero las pocas que sí lo hacen, destinan entre el 0.25% y 0.50% de sus ventas, y reconocen que no invierten lo suficiente y tampoco están satisfechas con sus resultados.

En contraste, varios estudios señalan que las empresas más innovadoras de América Latina invierten entre el 1% y el 3% de sus ventas en innovación, aumentando a 5% y 10% en la industria tecnológica.

Recuerde que innovación es la inversión que hace una empresa en su futuro. En un mundo que cambia tan rápido, suena muy razonable invertir al menos un 2% de las ventas para explorar nuevos productos y modelos de negocios que remplacen los productos actuales cuando se vuelvan obsoletos. De lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en la próxima Kodak o Blockbuster de nuestra industria.

3. Asegure el retorno de la inversión

Para que los programas de innovación sean sostenibles en el tiempo, es necesario asegurarle a la alta gerencia que las inversiones van a tener un retorno. Se ha difundido que las empresas más innovadoras obtienen entre $5 a $10 por cada dólar que invierten en proyectos de innovación.

Estas cifras coinciden con los proyectos que hemos ayudado a desarrollar en la práctica de consultoría, y es un dato poderoso para aquellas gerencias escépticas sobre los beneficios que le puede traer la innovación a la empresa.

Para lograr estos resultados es necesario que la empresa invierta en proyectos que le generen un margen mayor al que obtienen con los productos y servicios actuales, o en las categorías en donde la empresa compite.

Idealmente, la innovación debe ofrecerle nuevos beneficios a los consumidores por los cuales estén dispuestos a pagar un precio superior, ya que perciben un valor agregado de parte de la marca. O, por el contrario, desarrollar innovaciones de procesos que permitan entregar los mismos productos a un costo significativamente menor.

Es por esta razón que las personas que trabajan en innovación deben tener la agudeza de identificar muy bien esos beneficios que le va a generar a la empresa un proyecto específico, y ser capaz de vendérselo a la alta gerencia o tomadores de decisiones, que generalmente tienen una visión de corto plazo y son aversos al riesgo.

Las preguntas que típicamente va a recibir un proyecto de innovación son:

  • ¿Alguien necesita esto?
  • ¿Lo podemos hacer con nuestras capacidades o las de nuestros aliados?
  • ¿Es un buen negocio?

Afortunadamente, hoy existen metodologías que ayudan a contestar estas preguntas con un alto grado de efectividad, así como a generar prototipos o productos mínimos viables que reducen de manera significativa el riesgo de los proyectos de innovación.


Si su empresa tiene interés en recibir apoyo para ejecutar cualquiera de estos pasos (¡o todos!), en Innovare estamos a la orden para conversar y diseñar una propuesta a la medida de sus necesidades.

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